martes, 22 de noviembre de 2011

Ruth Harf: “El docente debe recordar eso que lo marcó como alumno”


BUENOS AIRES.- La psicóloga y educadora bonaerense Ruth Harf dictó  un curso en el Campus de Villa María, centro del país. En esta entrevista habló de la importancia de dar clases pensando en la diversidad, uno de los temas cruciales de la actual pedagogía

A pesar de la cantidad de libros publicados y títulos de grado que exhibe en su currículum, uno se sorprende al corroborar que, a lo largo de todo este reportaje, Ruth Harf no pronuncie una sola palabra académica. Como si la educación fuese para ella un dominio que requiere de frases simples y acciones contundentes; o como si el arte de enseñar debiera pensarse y escribirse en el mismo idioma con que se compra el pan. Quizás porque para ella, que se define como “una de las últimas hippies”, la materia de estas conversaciones sean puro pan cotidiano. O porque para ella, que se dice “bukowskiana”, la prosa deba ser simple y entretenida; ya que como escribía el norteamericano “el escritor que se aburre cuando escribe, aburre al lector cuando lee”. Y si hay dos categorías con las que Ruth Harf no negocia, son la complicación y el tedio.

-Entonces ¿de qué modo se aprende y se enseña en la diversidad?
-Viendo los aportes que distintos autores del mundo han hecho en esta materia, pero no para estudiar la parte evolutiva del chico solamente, sino para ver de qué modo nos sirven estos aportes a los educadores cuando planificamos la enseñanza.

-¿No todos los aportes sirven?
-No siempre. Por ejemplo, puede ser que yo obligue a los chicos a que estudien a base de castigos, lo cual significa que van a aprender pero por miedo. Y eso es éticamente perverso. Entonces ¿sirve esa pedagogía? También te preguntás, ¿sirve esa otra llena de libertades que no enseñe nada? En este curso quise que reflexionásemos sobre los efectos de las estrategias que empleamos y los instrumentos de evaluación que tenemos; ésos que a veces se convierten en control de la conducta y no en indagación de los saberes.

-¿Te referís a que hay algunas estrategias que caducaron?
-No. A esta altura no me preocupo por nuevas o viejas estrategias. Yo quiero que el docente pueda usar las que más le convenga sin universalizar nada, o en todo caso que las pueda cambiar por otras mejores. Es necesario ver a cada docente con su propia situación particular; lo que puede servir para un grupo puede no servir para otro; o lo que puede funcionar en Educación Física puede no andar en Ciencias Naturales.

-Pero a pesar de las variables hablás de cambios.
-Sí. Pero el verdadero cambio empieza cuando yo puedo analizar lo que estoy haciendo en una clase. Y si decido que lo que estoy haciendo está bien y por eso mismo lo continúo, eso también es un cambio.

-¿Es algo parecido a lo que sucede con el psicoanálisis que propone el verse a sí mismo?
-Totalmente. Sólo que a diferencia del psicoanálisis, acá se trabaja sobre lo explícito y no sobre el inconsciente del docente. Y a veces, como en el psicoanálisis, los cambios en el docente comienzan cuando éste recuerda su propia historia como alumno.

-¿Cómo es esto?
-El docente debe preguntarse por las estrategias usadas por sus maestros, es decir, debe recordar eso que lo marcó como alumno, ya sea para bien o para mal. Es un muy buen trabajo de reflexión. Si un docente contesta que le hacía mal que lo pusieran en evidencia ante los demás, por ejemplo; pues bien, eso es humillación o descalificación y es buenísimo que este docente ya no lo aplique más.

-Educar para la diversidad, ¿tiene que ver con pensar en los diferentes tipos de inteligencia de los alumnos?
-A lo que yo me refiero cuando hablo de diversidad, es que toda persona es diferente a otra. Muchas veces pareciera que nos referimos a chicos con necesidades educativas especiales. Pero no. Yo pongo el acento en los diferentes contextos en que se lleva a cabo la educación de los chicos.

-Se dice que para educar en las diferencias es necesario conocer a cada alumno de forma personal.
- A un profesor que da clases en tres secundarios no le podés pedir que conozca a cada uno de sus 90 alumnos, pero sí le podés pedir una propuesta en la cual cada chico tenga más de un modo de resolver las situaciones.

-¿En Argentina se está hablando de educar en la diversidad?
-Por suerte sí, aunque no estamos del todo preparados para dar una respuesta. El que el “educar para la diversidad” se haya instalado como mandato y conversación, es un gran primer paso.

-¿Y los docentes tiran propuestas sobre la mesa?
- Eso depende de los lugares. Tratá de pensar en una escuela rural donde está la maestra sola. Seguro que no debe ser tan sencillo. Creo que hay que armar un sistema de redes y foros de intercambio. Yo tengo Facebook y me contacto con más de seis mil docentes del mundo. Y cuando vos tirás una propuesta o una duda, tenés una respuesta increíble. O sea que Internet está sirviéndonos para establecer redes quizás no muy formales, pero que explota las ganas de interactuar de manera alucinante.